Escúchate, ¿Qué necesitas en TU vida?

Actualizado: 19 feb

Vivimos despiertos, pero dormidos.

Vivimos centrados en el HACER y desconectados de nuestro SENTIR.

Vivimos desconectados de nuestras necesidades, funcionando como un coche con poca gasolina.

Vamos en reserva, sin tiempo para uno mismo, ni tan siquiera sabemos qué es lo que necesitamos.

Vivimos desconectados de alimentar nuestro ser. Quizás, por estar pensando en cuidar a los demás, quizás por tener tantos problemas sobre la mesa que no nos permiten ver más allá...


La situación actual tampoco nos lo pone nada fácil, la Covid y sus múltiples versiones parece que tampoco nos permitan avanzar. Los confinamientos, las bajas laborales, nuestros hijos o familiares confinados. Es como si de repente el tiempo se hubiera detenido en un espacio en el que solo prestamos atención a los movimientos de este bicho, para luego poder movernos nosotros...

El miedo, también, ha hecho de las suyas en muchos de nosotros.

El resumen es que al final no nos queda otra que ACEPTAR que este bicho y sus versiones han llegado para estar en nuestras vidas una larga temporada. Y aunque, debemos ser prudentes y tener presentes todas las medidas, por prevención y respeto, tenemos que empezar a poner el foco donde cada uno de nosotros aportamos valor.


Pensar en qué áreas de nuestra vida están cojeando y qué áreas están ocupando la mayor parte de nuestro tiempo puede ser un buen comienzo.

Aunque, por pura supervivencia, a veces, tenemos el foco en el trabajo haciendo más horas que un reloj. Tenemos que empezar a pensar cómo podemos cubrir otras áreas de nuestra vida. Como por ejemplo: amor, diversión, aprendizaje, cuidado personal, descanso, etc.


Si algo he aprendido, es que no se puede dejar a merced del tiempo y las circunstancias el bienestar de uno mismo.

Si no nos hacemos responsables de nuestro bienestar, ¿Quién lo hará?

Realmente, ¿durante cuánto más tiempo podremos seguir llevando este ritmo de vida?


El estado emocional de muchos es tristeza, ansiedad, miedo...

Ahora hay más conflictos, por ese malestar general. Hay confusión, pérdida de rumbo, incertidumbre, inseguridad, mucha soledad, vacío...

Estamos en un momento, en que estamos empezando a SENTIR que hay que empezar a APRECIAR otras cosas que hasta ahora creíamos que no eran importantes, ni necesarias.

Esta situación, aunque no es agradable, nos está enseñando que la vida está formada de muchas partes y que el AMOR hacia uno mismo y hacia los demás es uno de los pilares en nuestras vidas.


Los momentos difíciles son los que nos invitan a reajustar nuestras vidas. No son momentos agradables para nadie, pero a veces, son NECESARIOS para tomar consciencia de la realidad que estamos viviendo.


Preguntarnos si en el futuro nos sentiremos orgullosos de la vida que estamos llevando, es una manera de empezar a pensar en cómo nos gustaría observar nuestra vida pasados unos años.

Si la respuesta es que no nos sentiríamos orgullosos es que quizás nuestra vida está enfocada hacia un camino que no es en el que realmente nos gustaría estar.


Escucharnos y cuestionarnos qué es lo que queremos en nuestra vida es darnos la oportunidad de luchar por conseguir nuestra mejor versión, tanto en el terreno personal como en el profesional.


Supongo que en algo sí coincidimos todos, y es que lo que queremos es ser FELICES y tener una vida plena.


Pensamos que la felicidad está en el mundo material. Coches, casas, lujo, dinero, etc. Pero son caprichos que nos dan satisfacción y bienestar a corto plazo.

Con esto no quiero decir, que tenerlo sea malo, a lo que me refiero es que la verdadera felicidad está en lo que nos hace vibrar y emocionarnos.

La felicidad va más allá. Cuando miras hacia atrás y recuerdas un momento de felicidad, posiblemente no piensas en el reloj que te compraste. Quizás, recuerdes una tarde en familia, un abrazo, un momento de risas y al pensarlo, tu cuerpo percibe esa sensación de bienestar y felicidad.


Y si, ¿empezamos a llenar nuestra vida de MOMENTOS?

Y si, ¿empezamos a luchar por nuestro verdadero sueño?

Y si, ¿empezamos a dedicarnos tiempo para mejorar nuestro estado emocional?

y si, ¿empezamos a cuestionarnos nuestra forma de ver la vida, para poder reajustarla?

y si, ¿empezamos a tener el control de nuestra vida y creamos nuestras propias circunstancias?

Y si, ¿dejamos de procrastinar y empezamos a tomar ACCIÓN?

Y si, ¿empezamos a tomar consciencia y a mirar más despiertos y no dejarnos llevar por el piloto automático?


Evidentemente, nada de todo esto es fácil, pero todo es empezar. A veces necesitamos desaprender lo aprendido, para volver a aprender y dar entrada a otras formas de interpretar y apreciar la vida.


Nuestro estado emocional afecta a todas las áreas de nuestra vida, porque afecta a todas las decisiones que tomamos.


No es lo mismo decidir desde una posición de energía positiva e ilusión que desde el enfado o la rabia. Seguramente, si decidimos desde la rabia, las decisiones estarán condicionadas por nuestra negatividad y malestar en ese momento.


Si ese estado emocional lo llevamos a nuestra casa con la familia, ¿cómo sientes que puede repercutir?

Si ese estado emocional lo llevamos al trabajo, ¿cómo sientes que puede afectar?

Si ese estado emocional lo llevamos a nuestra relación de pareja o con nuestros hijos, ¿de qué manera crees que puede afectar?


Ya es hora de empezar a tomar RESPONSABILIDAD y CONTROL sobre nuestras vidas, desde la CONSCIENCIA.

Incorporando nuevos hábitos, desmontando viejas creencias, observando nuestras sombras, identificando nuestra luz y esencia. Acogiendo con compasión lo que no nos gusta tanto, para poco a poco, ir reconduciendo nuestro verdadero camino.


Sentir, que tu gestionas tu vida, aporta mucha claridad y perspectiva. Es cierto, que saldrás de tu zona de confort, pero es precisamente al salir cuando aprendemos y sacamos nuestra mejor versión.


Me gustaría que pienses...

1. Que áreas de tu vida sientes que no están demasiado atendidas y qué puedes hacer para que lo estén.


2. Que te aporta bienestar cuando lo haces.

Leer un libro, sentarte en un banco y observar, pasar tiempo en la montaña, ir al gimnasio, quedar con tus amigos, realizar cursos o seguir formándote para ampliar tus conocimientos, viajar, etc.

¿Cuánto tiempo dedicas a lo que te ayuda a sentir que estás cargando pilas y te produce bienestar?


3. En tu estado emocional habitual.

Si te sientes triste, frustrado, agobiado, inseguro, con falta de enfoque o rumbo, es momento de poner solución a lo que ocurre. Dejarlo pasar y esperar a que se solucione por sí solo, no es el camino.


Identificar que es lo que te hace sentir así, te permitirá gestionar con más herramientas la situación.

En estos casos, apoyarte en tus seres queridos y expresar cómo te sientes te ayudará a bajar la intensidad de la emoción y te permitirá gestionarla con más perspectiva.

Recurrir a un coach emocional, terapeuta o psicólogo puede ser una manera de conseguir más herramientas y obtener más claridad, para seguir adelante con tu vida sin esa emoción que posiblemente esté condicionando y limitando muchas de las decisiones que tomas en tu día día.



Espero, que este artículo te aporte claridad, para poder tener una calidad de vida mucho más sana y acorde con tus necesidades y valores.


Recuerda, tu eres el responsable de tu vida y en tus manos está el reconducirla hacia donde a ti te aporta bienestar y felicidad.



Si sientes que estás en una situación de incertidumbre y confusión y este artículo resuena contigo, no dudes en contactar conmigo y juntos abriremos un nuevo camino para que tú seas quien cree las circunstancias en tu vida y recuperes el control de tu vida.


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¡Gracias por llegar hasta el final!







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