Toqué fondo: mi experiencia personal

Actualizado: 17 nov

Cuando tocas fondo, solo te queda una opción: ¡RESURGIR!

Hacía tiempo que quería compartir con vosotros la causa que me llevó a dar un giro radical a mi vida y ahora siento que es el momento de hacerlo :).

Espero y deseo que mi historia os sirva como reflexión para cuestionaros desde que lugar estáis viviendo vuestra vida y para que toméis consciencia de cómo os gustaría vivirla.


Durante la pandemia me enfrenté al episodio más duro, doloroso y complicado de mi vida... La familia que había construido, mi hogar, de repente se hacía pedazos. Iniciaba un proceso de divorcio que cambió mi vida.

Cuando algo te golpea tan duro en tu alma parece que todo se desvanezca y ya nada tenga sentido. Uno se sumerge en una oscuridad llena de dolor, tristeza, angustia... y duele tanto que piensas que es imposible volver a sonreír.


Me atormentaban un montón de preguntas y no conseguía responder a ninguna...

No entendía cómo no podía liberarme de todo ese sufrimiento, para poder seguir adelante.

Pero, encontré el motor que me ayudó a resurgir: mis hijas :)

Ellas fueron las que me hicieron salir de ese bucle de tristeza y dolor. Tenía que reponerme, mis hijas me necesitaban y quería tomar las riendas de mi vida. Ellas también lo estaban pasando mal y necesitaban el apoyo de su madre.

Pero...

¿Cómo podía reponerme si no aceptaba lo que estaba ocurriendo y estaba deseando con todas mis fuerzas que lo ocurrido fuera tan solo una pesadilla?

Empecé a leer artículos, para saber como lidiar con esa situación y no hacía más que leer:

Descubre quien eres y lo que necesitas.

Hay que pasar por un Duelo.

Amor propio.

Autoconocimiento.

Pon el foco en ti.

"¿Amor Propio?

¿Poner el foco en mí?"


Y, ¿cómo se supone que tenía que hacerlo?

Y, ¿para qué?

En ese momento, mi mente hizo un click y me di cuenta que no sabía quién era, y que me había enfocado tanto en los demás que sin darme cuenta dejé de prestarme atención.

Empecé a leer libros de autoestima, para aprender a quererme porque no sabía cómo hacerlo y ante mi se abrió un mundo en el que sentí que iba a empezar un camino muy difícil pero que me iba a dar muchas respuestas.

Empezaron las formaciones, más lecturas y cuanto más me adentraba en el mundo del autoconocimiento y de la auto responsabilidad más claridad surgía dentro de mi.


Sentía que estaba despertando, que estaba ampliando el foco y que la vida era mucho más.
Uno no se da cuenta, pero se deja llevar por sus creencias y por las creencias de los demás. Seguimos los mismos patrones familiares, seguimos a la sociedad pensando que así seremos felices, pero y si, ¿miramos hacia dentro?

¿Qué es lo que realmente quieres?

¿Te has cuestionado esas creencias tanto tuyas como familiares o de la sociedad?

O ni tan siquiera sabías que las creencias tanto nuestras como impuestas condicionan nuestra vida...

En mi caso, identificarlas, aceptar que habían condicionado y limitado mi vida, me llevó a un dolor muy profundo, pero a su vez me permitió modificar mis patrones y conducirme a la persona que soy ahora.

Por supuesto, sigo observándome, sigo cuestionándome y sigo desprendiéndome de creencias que aún están muy arraigadas en mí.

Pero, ya no es un proceso doloroso, ahora se ha convertido en un proceso de aceptación, de comprender que todo es perfecto tal y como sucede y que la vida nos da lo que necesitamos para evolucionar, no lo que queremos.

Seguí mi formación como interventora estratégica, quería saber más sobre las emociones. Quería saber por qué a veces, las sentimos tan profundamente y no somos capaces de controlarlas.

Quería entender su función y para qué nos sirven.. Este proceso, también, me abrió otro mundo de comprensión, compasión y empatía.

Descubrí que el amor es el mayor sanador de todas nuestras heridas y que por lo tanto es la base de todo.

Después de pasar por un proceso tan doloroso como fue mi separación, sentí que mi lugar era acompañar a las personas que estaban pasando por procesos similares.

A veces, necesitamos a otras personas que nos ayuden a cuestionarnos, que nos ayuden a entender que los culpables no están fuera, que nosotros somos responsables de nuestra vida. Necesitamos herramientas para gestionar mejor lo que ocurre en nuestras relaciones:

Resentimiento, rencor, odio, mal estar, infidelidad, conflictos, peleas, discusiones....

¿Por qué aparecen, cómo las podemos gestionar?


Me especialicé en terapia para parejas y a día de hoy no hay nada que me haga más feliz que sentir que contribuyo a mejorar la calidad de muchas relaciones. Que las hago reflexionar y cuestionarse y que en definitiva les ayuda a tener relaciones mucho más sanas y sostenibles en el tiempo.


Dediqué muchos años de mi vida al mundo empresarial. No era mi lugar, no me sentía realizada.

Ahora siento que estoy en mi lugar, es mi pasión y no hay nada que me haga más feliz, en el ámbito profesional, que dedicar mi tiempo al bienestar de muchas parejas que sin duda necesitan un soporte para poder seguir creciendo y así poder vivir unas relaciones extraordinarias.


Muchísimas gracias por llegar hasta aquí.

Es un placer compartir contigo y espero que te haya sido de ayuda para reflexionar sobre tu vida y para buscar tu lugar. El que a ti te hace feliz y el que te mereces.

¡Lucha por conseguirlo! El camino no es fácil, pero sin duda te convierte en una mejor versión de ti mismo y te conduce hacia tu felicidad.

¡Abrazos!



Si quieres adentrarte en este maravilloso mundo de autoconocimiento, te dejo aquí mi enlace para que puedas acceder a mi curso de AMOR CONSCIENTE, donde descubrirás como amarte y amar a los demás sin expectativas desde el amor incondicional:


https://academiaguiatuvida.wisboo.com/courses/amor-consciente

Soledad Pidemunt

Coach emocional para parejas

Interventora estratégica








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